
Comencé allá por los ocho años enamorándome de un chico de mi colegio que me sacaba como unos 10 años. Después cacé a otro que, con 13 años creí que sería mi Romeo definitivo, pero después de 3 años siguiéndole resultó que no o era. En ese momento y bajo mi "calenturienta" mente de adolescente dejé por una temporada de creer en aquello, a pesar de seguir maquinando historias de amor en mi cabeza, a cual más imposible. Pasé de organizar verdaderas "fiestas" de amor a darlo todo por sentado. Una vez la verdadera naturaleza de todo aquello ( que no es, sino uno mismo) me dejé llevar por la más apasionante historia jamás contada. Y a continuación vino el batacazo correspondiente. A día de hoy sigo creyendo que toda historia digna de ser realizada, debería, al menos quedar por escrito. Así que sin más dejo esto aquí lantado para que, al menos se sepa que todavía pueden escribirse este tipo de cosas sin pudor (bueno un poco si).

hola. gracias por tu visita y por seguirme. y en cuanto a tu entrada creo que todos/as pasamos por la fase del enamoramiento infantil, el juvenil, la negación y la resiganción,jij
ResponderEliminarun saludo