
En clase hicimos una actividad que consistía en plantar un huerto.
Cada uno teníamos nuestro propio semillero.
Transcurrida una semana (tiempo en el q debería haber crecido la planta) no había salido ni un tallo. Me sentí fatal, porque no había sido capaz de criar a la lechuga.
Siguiendo los consejos de una compañera, escarbé en la arena, porque cabía la posibilidad de que la planta estuviera más abajo y efectivamente, ahí estaba.
La violencia, ironicamente, solventó el problema.
Gracias por pasarte. Me uno a tus seguidores ! Un besazo :)
ResponderEliminarHola! yo tambien he plantado semillas de lechuga , pero hacia años que las guardábamos y parece ser que las tendremos que comprar ya germinadas!
ResponderEliminarHoy he plantado un par de ajos gigantes , aquí les llaman ajos chinos , salen altos , cómo de 2 metros , y los ajos tan grandes casi cómo cebollas , cuando crezcan , eso espero .. pondré las fotos , me hace mucha ilusion, porque los quiero como adorno ! !saludos!
Creo que volveré a plantarlas en verano, porque las pocas lechuguitas que habían asomado unos pocos centímetros no han sobrevivido. Todo el mundo me dice, ¡claro es que no es época de lechugas!
ResponderEliminarPero en primavera...volveré a intentarlo.