Otra vez con esa cosa en la cabeza cuando me he levantado...,
otra vez....
Bacante, y a punto de coger el último metro, (si pasa, si llegara a pasar); no hace más que mirar la boca del túnel, esa boquita como de puerta de infierno, negra como un gato, y con la mirada vidriosa, vuelvo a casa con toda la energía del verano, pero delirante y dispuesto a enfrentarme a un día más a todos esos “culos –gordos”, “hijos de puta” funcionarios, con su lenguaje correcto y su empacho de burocracia y “joder”… voy a dejar este trabajo y te juro.. Te juro que no pienso a visar a nadie…

No hay comentarios:
Publicar un comentario